Esta temporada, el Tottenham de Villas-Boas era una máquina estéril de juego y goles. Su 4-2-3-1 no generaba apenas ocasiones, dejando a Soldado muy aislado partido tras partido. Tim Sherwood, en los dos partidos que ha dirigido, ha apostado por un 4-4-2 muy ofensivo, sin ningún jugador especializado en recuperar balones. La ausencia de un jugador que 'limpie' la parcela ancha del campo implica un mayor sacrificio y solidaridad por parte de todo el conjunto, intensidad que sí han mostrado en la victoria por 2-3 frente al Southampton en el St. Mary's.